#Colombia: Las “Sectas” Invaden Colombia, Ahora es la hora de la Cienciologia.

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Entre las personas que transitan por el sector de la avenida 19 con calle 100, en el norte de Bogotá, ha llamado la atención un moderno edificio de ocho pisos que se levanta en la esquina noroccidental de esta importante intersección vial. Aunque su construcción comenzó en el 2012, nadie había notado nada especial hasta hace un par de semanas, cuando sus dueños encendieron un enorme aviso vertical sobre la fachada. ‘Scientology’, se lee en él. (Lea también: Cienciología: un culto peligroso)

Se trata de la Iglesia Ideal Nacional para Colombia de la Cienciología, la religión fundada por L. Ronald Hubbard en los años 50 y que se ha hecho famosa por contar entre sus adeptos a estrellas de Hollywood como Tom Cruise y John Travolta, y por ser blanco de acusaciones de lavado de cerebros y de estafa.

A partir del próximo 6 de julio, cuando abra sus puertas al público, el flamante edificio no solo se convertirá en el principal templo del culto en la ciudad, sino en la “casa matriz” de la Cienciología en el país, donde 40.000 personas se han hecho miembros, han participado en cursos o se han beneficiado de los servicios que esta comunidad ofrece, según Paola González, presidenta de la Asociación Scientology Colombia. (Además: ¿Escépticos o profesionales?)

Ese lunes se podrá ver el gran salto que esta religión ha dado, al pasar de un local de 1.200 metros cuadrados en la carrera 15 con 87, cerca del parque El Virrey, a una moderna estructura de más de 7.200 metros cuadrados, que estará abierta de 9:30 de la mañana a 10 de la noche, todos los días del año.

El edificio de la avenida 19 es la cara más visible de un ambicioso plan de crecimiento en nuestro país, el primero en Suramérica en tener una sede nacional. Las cifras que maneja la sede principal de la iglesia, en Los Ángeles (EE. UU.), avalan la apuesta. De acuerdo con el reverendo mexicano Jonathan Rico, el vocero oficial de Scientology Internacional para América Latina, “el crecimiento del número de miembros en Colombia está entre el 100 y el 150 por ciento anual; si hoy son 40.000, tenemos la aspiración de que al final del primer año de este nuevo proyecto sean 80.000”.

Al acto de apertura, programado para el domingo 5 de julio, están convocados unos 2.500 cienciólogos colombianos, así como visitantes provenientes de diez naciones de América y Europa. Se rumora que el invitado de honor es el actor Tom Cruise, pero los organizadores no han confirmado su presencia. (Lea también: Habría trabajo infantil y lavado de cerebro dentro de la cienciología)

EL TIEMPO visitó el lugar y pudo ver en la recepción los stands con libros, televisores que proyectan mensajes e imágenes, y un llamativo escudo traído desde Los Ángeles, con una cruz y la inscripción ‘Iglesia de Scientology Bogotá’. En esta planta tiene lugar la exhibición permanente, como la llama González, donde un cartel ofrece a los visitantes 30 minutos de video, en una sala contigua, para aproximarse al culto.

“Hay más de mil horas de video, que explican cada uno de los aspectos de Scientology –añade la vocera–, así como sus programas de mejora social y de ayuda a la comunidad (derechos humanos, voluntariado, rehabilitación de valores morales, prevención y rehabilitación de drogas, etc.)”.

En la segunda planta está la capilla, un amplio salón con capacidad para 300 personas, adornado con una frase del fundador: “Nunca lamentes el ayer, la vida está en ti hoy y tú creas tu mañana”. Este espacio servirá también para eventos de promoción de sus actividades.

En una de las salas vecinas, de mucho menor tamaño, se encuentra la oficina del señor Hubbard, que –como en todas las iglesias de Cienciología en todo el mundo– cuenta con un retrato suyo, una máquina de escribir y flores decorativas.

Por el resto de las plantas se distribuyen una biblioteca, una cafetería con terraza, una especie de spa, llamado ‘centro de purificación’, y 14 salas para los cursos que imparte la iglesia, cuyo precio varía entre 25 y 180 dólares (de 63.000 a 460.000 pesos, aproximadamente), cuando no son gratuitos.

En cuanto al costo total del edificio, González dice que no está autorizada para revelarlo. Sin embargo, este diario pudo establecer que solo los acabados costaron unos 5 millones de dólares (cerca de 12.700 millones de pesos).

Mucho más que ficción

Para el reverendo Jonathan Rico, quien viajó desde Los Ángeles para apoyar la apertura de la Iglesia Ideal Nacional, el fundador de su religión, L. Ronald Hubbard, es mucho más que un escritor de ciencia ficción, género en el que publicó más de 500 títulos. Escribía para vivir, porque necesitaba dinero para mantenerse en los difíciles tiempos que siguieron a la Gran Depresión. Era, afirman sus seguidores, un hombre de vocación inventora, preocupado por la espiritualidad y por la coexistencia pacífica de los seres humanos, que viajó a Oriente y aprendió de su mística, enseñanzas que sometió a la luz del conocimiento y la tecnología de Occidente para tratar de entender la vida.

La Cienciología le atribuye a Hubbard conocimientos en filosofía, teología, arquitectura, aeronáutica y física. “Escribió siete millones de palabras en literatura de ciencia ficción. La otra parte de su obra, sobre la que se basa el saber de la Dianética y la Cienciología, está constituida por algo así como 45 millones de palabras, entre libros y conferencias grabadas”.

La máquina de escribir presente en todas las iglesias simboliza el trabajo y la escritura fundacionales a partir de los cuales floreció ese conocimiento que hoy, aseguran sus voceros, se extiende por 172 países (con 11,5 millones de miembros activos).

Entre ellos figura Colombia, adonde la doctrina llegó en 1976, cuando un grupo de 12 personas fundó la Iglesia de Cienciología de Colombia. Ellos habían conocido esta religión en el exterior y en los libros de Hubbard, traídos al país por el venezolano Oggy Pinto.

Esa comunidad, que con los años se estableció en la carrera 15 con 87, fue la semilla del nuevo proyecto –financiado por la Asociación Internacional de Scientologists– y se integrará a él luego de su inauguración.

Hoy, la Asociación Scientology Colombia aparece en los registros de Cámara de Comercio de Bogotá como una entidad sin ánimo de lucro, inscrita el 26 de junio del 2012 con un patrimonio de un millón de pesos.

Según explica González, “todos los recursos de la sede nacional proceden de las contribuciones y donativos de cienciólogos, tanto colombianos como de las 172 naciones donde Scientology tiene presencia”.

Jonathan Rico confirma que la Iglesia Ideal Nacional de Bogotá será la primera en Suramérica de esta magnitud, pues en ningún otro país de la región el avance de la Cienciología ha sido tan notable.

“Parte de nuestro proyecto es que Colombia se fortalezca como punto de emanación hacia el Cono Sur”, adelanta.

‘Existirán más sedes en el futuro’: Paola González, presidenta de Scientology Colombia

¿Por qué decidieron emprender una obra de esta magnitud?

A partir del 2003 comenzamos a experimentar una enorme expansión, que desde entonces ha sido cada vez más acelerada. Los miembros de la comunidad de Scientology decidieron hacer una sede nacional, representativa. Por supuesto, esperamos que siga la expansión. Seguramente existirán más sedes en territorio colombiano en el futuro.

¿Por qué no aparece registrada como culto en el Ministerio del Interior?

Simplemente no hemos llevado a cabo el procedimiento de registro. Si se da la ocasión, y si la comunidad en Colombia así lo decide, llevaremos a cabo el registro de personería jurídica especial para entidades religiosas.

¿Qué les diría a quienes ven con recelo el crecimiento de la Cienciología en Colombia?

Que vengan y conozcan por sí mismos, visitando nuestras nuevas instalaciones, y que tomen ventaja de nuestros servicios. Incluso si solo quieren pasar un buen rato en un lugar estético y amigable, pueden tomarse un tinto en nuestra amplia terraza café. ¡Todos son bienvenidos!

¿En qué creen sus seguidores?

Entre toda la doctrina redactada y grabada por L. Ronald Hubbard, y que sus seguidores estudian en cursos, libros, audios y videos, hay una meta principal: conseguir una civilización sin criminalidad, guerra ni demencia. Para alcanzarla, los creyentes ven necesario el cultivo de la espiritualidad. Esta religión considera al hombre un ser eterno, que ha vivido antes y vivirá después, que es básicamente bueno y que está buscando su salvación. Y esta solo es posible gracias al conocimiento científico, de uno mismo, de la mente, del universo y de Dios.

Sin embargo, su concepto de Dios es amplio, porque se trata de una iglesia multiconfesional que igual acepta a católicos y musulmanes, a budistas o de cualquier otra creencia. No existe la alabanza a una deidad, pero sí es reconocida la existencia de un ser superior, de una fuerza creadora que cada uno interpreta a su manera.

Por eso, explica el reverendo Jonathan Rico, no existe un nombre al que encomendarse ni un ‘génesis’ que explique el origen del mundo. Lo que sí hay es un camino para encontrar la salvación, que consta del aprendizaje y el crecimiento espirituales por medio de cursos y ‘auditaciones’. Estas son sesiones en las que un cienciólogo guía entra en contacto con el creyente empleando un ‘e-metro’, un dispositivo que, mediante pulsos y la interpretación del experto, orienta el proceso de cada feligrés. Rico comenta que una serie intensiva de 12 horas y media de ‘auditación’ cuesta 838 dólares.

El trabajo y el conocimiento del espíritu, dicen, llevarán a la conquista de la libertad. Pero este punto no puede alcanzarse sin el cumplimiento de un código moral que no acepta la promiscuidad, el consumo de drogas o el excesivo consumo de alcohol.

La Cienciología se complementa con la Dianética, una disciplina también creada por Hubbard que, a diferencia de la primera, no se concentra en el espíritu, sino en la mente.

Frente a las críticas que reciben debido a la captación de recursos de sus adeptos, a las investigaciones de evasión de impuestos que les han abierto en Francia y España, y a los supuestos abusos físicos y psicológicos en los que incurren, entre otros temas –plasmadas en la película The Master y en el documental Going Clear: Scientology and the Prison of Belief, basado en el libro del mismo nombre–, Rico responde que ya no le molestan y que se deben a la falta de información sobre un culto que apenas empieza a desarrollarse.

“Cualquier persona puede acercase a Scientology, conocerla y resolver cualquier duda. A mí me han preguntado sobre extraterrestres y ‘comandantes intergalácticos’ que poblaron la Tierra y otras historias. No son parte de nuestro credo, aunque si alguien las cree, eso no le impide ser cienciólogo. También hay católicos que creen en la vida extraterrestre”, concluye el reverendo mexicano.

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